share on:

LA HISTORIA SILENCIADA. ¿QUÉ OCURRIÓ EL 14 DE AGOSTO DE 1936 EN BADAJOZ?

Desde la Coordinadora Estudiantil de Badajoz hemos decidido publicar este artículo explicativo de uno de los hechos más sangrientos (sino el que más) de la historia de nuestra ciudad, en defensa de la memoria histórica y de la dignidad de las personas que fueron asesinadas por el fascismo.

El 14 de abril de 1931 sería proclamada la 2ª República en todo el Estado español. Dicha experiencia republicana duraría en Badajoz, exactamente, cinco años y cuatro meses, debido a la conquista de la ciudad por las tropas franquistas el 14 de agosto de 1936.

Las cifras hablan de que aproximadamente 4000 personas fueron asesinadas por el ejército sublevado durante la toma de Badajoz y la feroz y sangrienta represión posteriormente ejercida, con el, por entonces, teniente coronel Yagüe al mando.

Teniendo en cuenta el censo de la ciudad por aquella época, que databa en poco más de 40000 habitantes, podemos afirmar que el ejército sublevado aniquiló a un 10% de la población para hacerse con el poder en Badajoz.

Entre el 17 y el 18 de julio de 1936, se sublevó parte del ejército contra el gobierno republicano del Frente Popular. En la ciudad de Badajoz dicho levantamiento no tuvo éxito en primera instancia, gracias en gran parte al general Luis Castelló que estaba al mando de las tropas y fue fiel a la República. Aunque, éste fue sustituido poco tiempo después por el coronel Puigdendolas, ya que Giral lo nombró Ministro de Guerra.

Extremadura era vital para el interés de los franquistas, ya que conquistarla significaba la unión entre el Ejército del Sur, el de los regulares marroquíes, que había desembarcado en Algeciras desde el norte de África, gracias al puente aéreo que les ofrecieron Alemania e Italia, con el Ejército del Norte, liderado por Mola, para así asediar Madrid.

 

El Ejército Español de África, liderado por el teniente coronel Yagüe, se denominó también La Columna de la Muerte en su avance por Andalucía y Extremadura. Y el nombre no está ni mucho menos mal atribuido viendo las atrocidades que cometieron, sobretodo los mercenarios moros. (El término moro era el que se utilizaba para denominar a los mercenarios contratados por el ejército sublevado provenientes de África, en ningún momento conlleva una connotación despectiva o racista)

Además de la posición estratégica, los franquistas tenían con Extremadura, y mucho más con la provincia de Badajoz, mayores ganas de revancha, y sobretodo la burguesía terrateniente que financió gran parte del golpe. Y es que en la provinicia de Badajoz, un 25 de marzo de 1936, pocos meses antes de La Matanza, aproximadamente 60000 campesinos, yunteros y jornaleros sin tierra, impulsados por la lentitud con la cual se estaba aplicando la Ley de Reforma Agraria, optaron por organizarse y expropiar grandes dimensiones de tierra, acabando con los grandes latifundios (aproximadamente fueron 3000 las fincas ocupadas).  *[Foto de David Seymour (Chim) 1936, Extremadura ARMHEX]

La ciudad de Badajoz tuvo la mala suerte también de ser fronteriza con Portugal, donde estaba vigente el régimen fascista de Oliveira Salazar, que aunque diplomáticamente tardó un poco más en apoyar al bando franquista, en los hechos estuvo ayudando y facilitando recursos a éstos desde el principio. Les dejaron libre circulación por Portugal, les proporcionó una base militar aérea cerca de la frontera, y además, deteniendo y devolviendo a los refugiados y a las refugiadas, entregándolos a las autoridades franquistas, lo que significaba muerte casi asegurada.

Hubo varios periodistas extranjeros que pudieron presenciar cómo aconteció la masacre llevada a cabo en Badajoz, a pesar de la negativa de Yagüe a la presencia de la prensa. Entre ellos, debemos destacar a Mário Neves, del Diário Lisboa, que además es autor del libro La Matanza de Badajoz. Crónica de un testigo de uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil Española (Agosto 1936). Le acompañaron Marcel Dany. de la Agencia Havas y Jacques Berthet, del Le Temps. Tras la barbarie que pudieron ver con sus propios ojos, los tres coincidieron en no volver jamás a Badajoz, aunque Neves incumpliría su palabra por grabar un documental al respecto para la televisión británica. Otros periodistas a mencionar son Jay Allen, John T, Whitaker y Rene Brut.

Desde el 11 de agosto ya se estaba produciendo el éxodo de la población de Badajoz, debido a los cada vez más frecuentes tiroteos y bombardeos que se sucedían en la ciudad, hacia la frontera con el río Caya, en su gran mayoría mujeres y niños y niñas pequeñas, ya que los hombres se quedaban para proteger Badajoz de la invasión fascista.

*[Improvisado campamento de refugiados procedentes de Badajoz, próximo a la frontera en territorio portugués. Foto publicada el día 11 de Agosto de 1936 en el DIARIO DE NOTICIAS de Lisboa (Arquivo do Diário de Noticias)]

 

Entre el 12 y el 13 de agosto, la frontera en Caya (que contaba con cerca de doscientas personas), estaba bajo control franquista, después de la sublevación de algunos carabineros que allí estaban. El mismo día 13 a las 19:00h comenzaba el ataque a la ciudad. El bando republicano contaba con casi 5000 personas para defender la ciudad, pero en su mayoría eran milicianos sin ninguna experiencia y con un armamento paupérrimo, comparado con el que contaban los franquistas. Además, cuando éstos se acercaban a la ciudad, se produjo una sublevación entre un grupo de la Guardia Civil, lo cual minó tanto en fuerza, como en material y confianza a los republicanos.

El bando franquista se dividió principalmente en tres columnas, la dirigida por el teniente coronel Yagüe por un lado, la del comandante de la Legión Castejón y la del coronel Asensio.

El 14 de agosto, ya a las 7:00h se reanudó el combate. Las fuerzas republicanas que defendían la ciudad resistieron como pudieron, hasta que a la 15:00h la columna de Castejón logró ocupar la ciudad, asaltando la Puerta de la Trinidad, algo absurdo en términos militares, ya que Asensio ya había conseguido entrar por una brecha en la muralla.

Una vez entradas las tropas franquistas en Badajoz, comienza la sangrienta represión hacia la ciudadanía pacense. Los comercios comenzaron a ser asaltados. Pasaron casa por casa, calle por calle, deteniendo a cualquier persona de izquierdas o sospechosa de serlo. Todas aquellas personas que tuviesen una señal en el hombro, causada por el retroceso del arma al disparar, era detenida o asesinada en el acto.

Algunos personajes importantes de la ciudad, como Puigdendolas, o el alcalde Sinforiano Madroñero y el diputado Nicolás de Pablo, huyeron una vez había sido invadida Badajoz, aunque los dos últimos no tuvieron suerte, siendo detenidos en Campo Maior por las autoridades portuguesas y fusilados en Badajoz el 20 de agosto. También fueron sonados los asesinatos de los hermanos Pla, famosos militantes socialistas que poseían un garaje automovilístico.

En el Teatro López de Ayala aún quedaban algunos milicianos, por lo que al atardecer del 14 de agosto los fascistas le prendieron fuego. Además, entraron tanto en el Hospital Provincial como en el Hospital Militar, sacando a gran parte del personal y de los ingresados, algunos siendo detenidos y otros asesinados directamente.

*[Estado del Teatro López de Ayala tras el incendio]

 

Los lugares donde más asesinatos se cometieron fueron tanto en la calle San Juan, como en la Catedral, y sobretodo, en la Plaza de Toros y el cementerio. El 15 de agosto y días posteriores, Badajoz fue portada internacional en la prensa por la terrible masacre que se estaba cometiendo.                                                        

*[Cadáveres en el cementerio]

El periodista Marcel Dany publicó para el periódico Le Populaire el 16 de agosto: “En la plaza del Ayuntamiento, especialmente, aparecen tendidos numerosos partidarios del Gobierno, que fueron alineados y ejecutados contra la pared de la Catedral. La sangre corría a chorros por las calles. Hay charcos por todos sitios. En uno de ellos, junto al palacio de las autoridades militares se ven gorras y tarjetas de identificación de miembros de partidos de izquierda.

Otro periodista, Jacques Berthet, publicaba en Le Temps el 15 de agosto lo siguiente: “Alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (…) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre (…) Los arrestos y las ejecuciones en masa continúan en la Plaza de Toros. Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la calle de San Juan hay trescientos cuerpos.

También recoge Mário Neves en una crónica que las autoridades portuguesas le censuraron, que se podían ver columnas de humo blanco de hasta 50 metros de altura. El color blanco se debía a que eran los cadáveres lo que se estaba quemando. Un sacerdote aseguró que la medida era de higiene indispensable. Tras ver más de 300 cadáveres completamente carbonizados, Neves se prometió no volver jamás a Badajoz.

La República comenzó a utilizar la Matanza de Badajoz como propaganda para alertar de las atrocidades de aquellos que decían venir para “salvar a España”, lo que provocó que la prensa de la derecha más reaccionaria, tanto nacional como internacional, distribuyese propaganda hablando sobre la Leyenda Badajoz, negando el genocidio aquí cometido.

Un ejemplo de ello puede ser el libro del comandante inglés Mc NeillMoss, The Legend of Badajoz, que negaba los hechos basándose en las crónicas de Neves, Dany y Berthet, sosteniendo que las de éstos dos últimos eran más sangrientas que las de Neves (algo que desmintieron, asegurando Neves que lo que se contaba en esas crónicas era cierto), o deslegitimando lo que publicó Jay Allen por haber llegado a Badajoz con varios días de retraso.

 

En una entrevista del periodista John T. Whitaker a Yagüe para el The New York Herald Tribune, éste confirmó la masacre: “Por supuesto que los hemos matado. ¿Qué esperaba? ¿Iba yo a cargar 4000 rojos conmigo mientras mi columna tenía que avanzar a marchas forzadas? ¿Iba yo a dejarlos libres para que Badajoz volviese a ser roja otra vez?

*[Juan Yagüe, el carnicero de Badajoz]

A pesar de estas declaraciones del propio Yagüe que confirman la matanza cometida, además de la cantidad de pruebas presentadas y documentadas al respecto, hay aún gente que sigue hablando de que lo de Badajoz es una leyenda, o que no existió represión por parte de los franquistas, y que si existió, ni mucho menos tal como se dice. Y este es el caso de Pío Moa, por ejemplo, con su libro Los mitos de la Guerra Civil, o el de incluso la cadena de televisión pública madrileña, Telemadrid, en un episodio de su serie sobre la Guerra Civil, llamado Los mitos al descubierto, La Toma de Badajoz, que no deja de ser propaganda fascista y pretende ocultar los hechos y las pruebas.

Por ejemplo, el historiador Francisco Espinosa, autor del libro La Columna de la Muerte, tiene documentadas alrededor del millar de personas asesinadas en Badajoz, además de asegurar que, con muy alta probabilidad, por cada persona documentada, habría tres o cuatro que no lo estarían, confirmando que la cifra nada más que en la ciudad de Badajoz alcanzaría los 4000 asesinados. Además, a parte de las cifras, afirma que lo que hace a Badajoz un anticipo de Auschwitz fue la naturaleza de la represión. (Vídeo al respecto)

A día de hoy la desmemoria que predomina acerca de estos hechos está prácticamente generalizada entre nuestros vecinos y nuestras vecinas, aunque se puede comprender después de tantos años de propaganda y de silencio por miedo a las represalias. Hay ciertas partes de la historia que parece que aún les conviene mantener oculta a algunas personas. Pero es nuestro deber como estudiantes comprometidos/as el dar a conocer nuestra historia silenciada y exigir justicia para todas aquellas víctimas. Y mientras, hoy día aún podemos ver simbología fascista en algunos edificios, como por ejemplo placas del Ministerio de la Vivienda (franquista) con el símbolo de la Falange, o numerosas calles dedicadas a franquistas (Ricardo   Carapeto, Fernando Calzadilla…).     

*[Cementerio de Badajoz. ARMHEX]

 

Por ello, desde la CEB, exigimos una verdadera reparación de la memoria las víctimas, que se conmemoren con placas en los principales lugares de La Matanza que expliquen bien claro lo que sucedió en cada calle. Exigimos además la retirada de todos los símbolos franquistas que permanecen en la ciudad, así como las calles dedicadas a gente de esta calaña.

¡Dignidad, justicia y reparación!

¡NI OLVIDO NI PERDÓN!

 

Bibliografía utilizada y recomendada:

  • La Matanza de Badajoz. Crónica de un testigo de uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil Española (Agosto 1936), de Mário Neves
  • Extremadura: Guerra Civil, de Justo Vila
  • La Columna de la Muerte, de Francisco Espinosa
  • El fascismo sobre Extremadura. BADAJOZ: Agosto de 1936, de Federación Socialista de Badajoz, Francisco Fuentes, Justo Vila, Luis Pla Ortiz de Urbina
  • La Matanza de Badajoz: ante los muros de la propaganda, de Francisco Polo y Moisés Domínguez.
  • Badajoz 1936, Crónicas, documental de TVE.

 

Escrito por Diego Vicente Sánchez y con una pequeña aportación de Hernán Álvarez.

                                                                                                      

                                                                  

 

1 Comment

  1. No tengo palabras para describir lo que ocurrió en Badajoz. Tampoco puedo comprender hasta dónde puede llegar la maldad que encierra la mente humana. Ahora comprendo la similitud del comportamiento de lo que es el tener el poder y el dinero. El hombre no es nada en manos de un sanguinario loco.

Leave a Response